Buñuelos de rodilla mexicanos

Buñuelos de rodilla mexicanos

Buñuelos de rodilla mexicanos

Hace unas semanas, quizá unos meses, me empecé a sentir súper mal y terminé dejando que mi amiga Myrna me llevara al doctor. Digo me llevara, porque soy incapaz de ir sola, me da mucha ansiedad. Pero una vez que estaba ahí me di cuenta de que era ansiedad también la que me tenía con el estómago revuelto. Ya tenía tiempo que había decidido no tener hijos y de pronto quise saber por qué nunca los he tenido. No fue por falta de intentarlo. Entonces ¿por qué y qué tiene que ver con los buñuelos de rodilla mexicanos?

El doctor empezó optimista: me queda tiempo, pero no mucho. Luego me mandó un montón de exámenes médicos y cuando se los llevé ya no estaba tan contento. “Te voy a decir la verdad y voy a ser objetivo contigo: no te vas a embarazar a menos que te hagas una inseminación in vitro”. Alguien sabe por qué no quieres algo hasta que te dicen que no lo puedes tener? Desde entonces (hace una semana) he estado hecha un manojo de nervios y de emociones. Me dieron un tratamiento para estabilizar mis hormonas y hasta ahorita me siento todo menos estable.

Ajá, pero los buñuelos…

¿Qué implica la estabilidad? Para mí siempre ha significado algo diferente que para los demás. Ustedes quieren un trabajo, una pareja, hijos. Yo quiero no sentir que voy a morirme a la hora de dormir. Y aunque sé que no estoy sola, no estoy segura de estar haciendo esto para mí. Por eso el 24 de diciembre que hicimos buñuelos de rodilla mexicanos me puse a llorar como si sí me estuviera muriendo. Me recordaron a mi abuela, que se sentaba en la barra de la cocina con un trapo en la rodilla a estirarlos justo hasta que quedaran traslúcidos pero antes de que se rompieran.

Me siento exactamente como un buñuelo a punto de rasgarse en el centro, y me gustaría sentarme en las rodillas de mi abuela como cuando era niña y preguntarle que se hace con un corazón roto, por qué quiero y no quiero la dichosa estabilidad. No sé si estoy hablando yo o las fregadas medicinas esas, pero me siento peor que cuando empezaron las averiguaciones.

En la mesa nos pusimos a hablar de la receta. Yo decía que el melado o la miel lleva una hoja de higo. Mi mamá, que la masa lleva cáscaras de tomate para darle elasticidad. Quizá eso es lo que necesito, la capacidad de ser flexible con mis planes y con la gente que me quiere. Pero son tantos cambios que sólo quiero ser una bolita de masa que se queda escondida abajo del trapo, sin prisa para estirarse ni aventarse al aceite hirviendo. Quiero a mi abuelita.

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Ingredientes

para el melado o la miel

  • 1 cono de piloncillo
  • 1 cucharada de semillas de anís
  • 2 hojas de higo

para los buñuelos de rodilla mexicanos

  • 1 kg de harina
  • 1 cucharada de semillas de anís
  • 6-8 cáscaras de tomate
  • 1/3 de cucharadita de sal
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1/2 cucharadita de polvos para hornear
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de aceite
  • aceite para freír

Y se cocina así

  1. Para hacer el melado, pon a hervir el piloncillo con el anís y las hojas de higo en 3/4 de taza de agua; hierve hasta que el piloncillo se disuelva y forme una miel ni muy aguada ni muy espesa
  2. Mientras, pon a hervir las cáscaras de tomate con el anís de la masa en dos tazas de agua hasta que adquiera un color verde (unos 2 minutos); deja que el agua se entibie, cuela y reserva
  3. En la batidora, coloca la harina reservando 1/2 taza para después; añade la sal y el azúcar en el centro
  4. Disuelve los polvos para hornear en 1/2 taza de agua verde
  5. Añade a la harina los huevos y 2 cucharadas de aceite y comienza a batir; incorpora el agua con polvos para hornear
  6. Poco a poco ve incorporando el agua y la harina restantes hasta formar una masa elástica que no se pegue; cubre con un trapo y deja levar por 30 minutos
  7. Forma bolitas de masa y mójalas un poco en el aceite para freír, extiende con una máquina para tortillas entre dos círculos de plástico y coloca los discos de masa en una mesa que no sea de madera; déjalos reposar por 2 a 5 minutos sin taparlos
  8. Calienta el aceite en una olla extendida o sartén grande
  9. Coloca un trapo mojado sobre tu rodilla o en una olla de barro volteada boca abajo y ve estirando los discos de masa sobre este; deben quedar traslúcidos
  10. Ve friendo los buñuelos uno por uno y escurriéndolos en papel absorbente
  11. Sirve con el melado de piloncillo colado

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% Comentarios (6)

Yo también quiero a mi abuelita, ayer justo pensaba en ella porque siempre le hacía una fiesta a mi abuelo el día de su santo.

sí, era todo un evento.

Hola, puedes buscar arriba en la lupa los moños o orbatas, esos ya los subí hace tiempo. Hay unos merengues franceses que se llaman têtes de nègres (cabezas de negro) no sé si a esos te refieres. Saludos!

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